viernes, abril 17

La genética política de Marcelo Ebrard


El pasado 6 de septiembre se dio a conocer a quien será la candidata presidencial de MORENA en las elecciones de 2024, lo que eufemísticamente le llaman Coordinadora para la defensa de la Cuarta Transformación. Marcelo Ebrard quedó en segundo lugar y dio patadas señalando inconsistencia en el proceso.

Hablemos de algo de historia en torno a la figura de Marcelo Ebrard, quien ha sido un histórico aspirante a la presidencia de la república, para ello nos tenemos que remontar al año de 1993 cuando Luis Donaldo Colosio fue elegido por otros métodos más silvestres (el dedazo), como candidato del PRI a la presidencia de la República.

¿Qué tiene que ver Colosio en todo esto? La tradición del sistema político mexicano representado en el PRI, permitía que el presidente en turno decidiera quién iba a ser su sucesor. Cuando Salinas entra a la recta final de su sexenio, todo mundo esperaba que el candidato sucesor fuera Manuel Camacho Solís, padre político de Marcelo Ebrard Casaubón. ¿Por qué Camacho Solís?, porque había quienes platicaban que Salinas y Camacho, siendo grandes amigos y gente brillante en la ciencia económica neoliberal, habían hecho la promesa de que el que fuera presidente primero elegiría al otro para sucederlo. Pero por otros motivos Salinas, eligió a Colosio.

Cuando a Salinas le preguntaron ¿por qué no había elegido a su hermano del alma Manuel para sucederlo? Salina contestó: “Manuel es mi hermano, pero Colosio es mi hijo”, con esa metáfora sentenció aquel debate.

Qué pasó con Camacho en aquel noviembre de 1993: hizo un berrinche monumental, se negó a aceptar a Colosio como candidato del PRI, e intentó reventar al partido desde adentro; Salinas lo calmó, le dio la política exterior del país y posteriormente lo envió como comisionado para negociar la paz en Chiapas, logrando un diálogo entre el Ejercito Zapatistas y el gobierno, lo que posicionó nuevamente a Camacho ante una élite que veía que Colosio no encendía en su campaña presidencial. No era fácil romper con el partido al estilo que lo hicieron 7 años antes Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo. Luego todo cambió con el asesinato de Colosio, iba a ser muy mal visto que el sustituto fuera Camacho, después de haberle puesto muchas piedras en el camino al difunto candidato.

Así pues, el hilo en una historia fallida o de una ficción política, pudo haber sido Salinas (1988), Camacho Solís (1994)  y un talentosísimo Marcelo Ebrard Casaubón (2000), obviamente pensando en que el PRI nunca perdería las elecciones.

Sí, la genética política de Camacho Solís está manifestada hoy en la de su hijo político Marcelo Ebrard, quien tiene hermandad con Andrés Manuel López Obrador. Entendiendo lo que pasó el pasado 6 de septiembre, que fue un dedazo más civilizado o por lo menos dotado de “legitimidad”, —menos para Ebrard—, el Peje podría repetir la misma metáfora política, Ebrard es mi carnal, pero Claudia Sheinbaum es mi hija. Ahora habrá que ver si Marcelo acepta lo que Morena le ofrece o si decide romperlo todo.

Deja una respuesta