La “civilización” del futbol

Marzo 2016

Una de las escenas más hermosas en una tribuna, consistía en ver el graderío cubierto con las banderas de un equipo que acaba de anotar un gol. Miles de aficionados estallaban bajo el ondear de los confalones. En los años noventa, todavía podías entrar al estadio con los palos de las banderas, hoy te lo retiran al entrar. La violencia en las gradas siempre ha existido, pero se concebía de manera diferente. Hace 20 años nada de tribunas para equipos visitantes, nada de estar separados por rejas; de hecho, los noventas fue el inicio del fenómeno de las barras bravas que radicalizaron las peleas en las graderías.

El futbol mexicano se ha hecho de protocolos. ¿cómo empezaba la emoción de un partido de futbol en los noventa? La oncena salía corriendo del túnel ante el grito ensordecedor de su afición; en media cancha saludaban a los hinchas levantando los brazos. Luego venía la foto donde se colaban niños, porristas, la mascota y los recogebalones. Todo cambio; ahora los equipos salen formados muy al estilo europeo; primeramente van los árbitros que toman el balón de un pedestal,  posteriormente vienen los capitanes. Se escucha el himno de la liga mx y luego vienen los saludos obligatorios, privilegiando el fairplay. Imagínense bajo este contexto de “civilización” a la fantástica oncena del Toros Neza saliendo a jugar con máscaras puestas o pintados del cabello de mil colores.

Los boletos de futbol tenían un encanto. Hace 20 años no se usaban los sistema de boletaje por cómputo. Cada 15 días, el club imprimía un boleto con una foto diferente de un jugador, eran hechos en offset y el municipio les ponía un sello atrás. Muchos fanáticos lo coleccionaban. En el museo de las Chivas que está en el estadio Omnilife, un aficionado donó una amplia colección de 550 boletos de los partidos del Rebaño que cubre gran parte de partidos entre los  años ochenta y noventa. No sé en otras plazas, pero en Querétaro apenas hasta hace unas temporadas, comenzaron con los abonos… ¿Quién se iba a imaginar que ibas a poder comprar todos los boletos de la temporada?

Para hablar de la civilización de futbol, pondré como ejemplo a Querétaro y parte de su historia futbolística. Atletas Campesinos fue un equipo que ascendió en el año de 1980 (según información que acabo de “guglear”) y se convirtió en el primer equipo queretano en jugar en el máximo circuito. Hoy ir las instalaciones del Estadio Municipal me hacen pensar en ese mítico equipo al que nunca vi jugar (yo todavía ni nacía cuando ascendieron y apenas duraron dos temporadas); sin embargo, ver las diminutas instalaciones del Municipal comparadas con todo lo que hoy rodea al futbol en Querétaro, hablamos de la dignísima edad de piedra en el balompié local. Parte de la actual civilización del futbol tiene que ver con los intereses económicos; Atletas Campesinos fue sancionado por la Federación por portar publicidad en su uniforme, de hecho, se convirtió en el primer equipo en hacerlo.

El estadio Corregidora no es un estadio moderno pero tampoco es la Bombonera de Toluca. Cuando hablábamos del Coloso del Cimatario, siempre pensábamos en una capacidad de 45 mil aficionados. ¿Quién se inventó esta cifra? Wikipedia dice que le caben 35, 575 aficionados. Hay que analizar que los espacios dentro del Corregidora se redujeron por la instalación de butacas de plástico. Primero fue en la tribuna lateral, atrás de las bancas, donde se instalaron butacas azules donde se le “GALLOS”; así inauguraron la zona VIP, donde pagabas caro y había meseros que te ofrecían otra cosa más que cerveza. Qué hermoso a de haber sido ver jugar a Atletas Campesinos en el municipal. Me imagino que la máximo expresión de euforia en aquellos ayeres era la clásica porra familiar con tambora que gritaban todo el partido “a la bio, a la bao, a la bim bo ba, atletas, atletas, ra ra raaaaaaaaa” acompañada del sonar de las matracas. Nada que ver ahora con  el canto “a los putos del atlas” y cientos de cantos más que entona La Resistencia.

La administración del gobernador Calzada (2009-2015) completó la instalación de butacas en lo que faltaba del estadio; esto fue con motivo del mundial sub 17 que se jugó en 2011. FIFA exigía butacas de plástico que se pudieran numerar. La numeración de butacas es otra manifestación de civilización en el futbol, hoy los sistemas de boletajes te dan oportunidad de escoger dónde te quieres sentar; como en el cine y en la mayoría de los espectáculos. Antes el corregidora era un amole de concreto, que en los partidos espectaculares, el pasillo de preferente se llenara de aficionados que no alcanzaban lugar para sentarse por la sobreventa de boletos.

Yo alguna vez lancé bombas de humo al terreno de juego, lo recuerdo bien, fue en un Querétaro vs Chivas a principios de los noventa, en esos partido que se jugaban los domingos a las 12 del día ante la inclemencia del sol. En aquellas épocas, una bomba de humo era una inocentada. Hoy la polvora en una tribuna trae consigo toda clase de connotaciones. En el futbol mexicano se insistió en quitar las vallas metálicas que dividían el campo de la afición; la federación estaba dispuesta a correr los riesgos y ha sido una apuesta exitosa. El máximo problema que se ha dado fue en Morelia, en aquella semifinal donde el Chaco se agarró a gopes con un espectador. ¿Cuándo ibas a poder ver calentar  tan cerca Ronaldino? La percepción del futbol sin vayas es otra. Los niños se acercan a sus ídolos y no falta que algún futbolista les regales su playera al finalizar el partido. Hoy, cada que estoy en los límites del campo desde la tribuna, siento que mi sueño de meterme corriendo de espontáneo está más cerca.

El estadio Corregidora albergó la final de 1985 entre Pumas y América después de que alargaron la serie a un tercer partido. El América con la ayuda arbitral. Ese no es el punto. En esos año no existía un protocolo de premiación. Cuando el América le gana a Pumas, la copa es recibida por Alfredo Tena entre una marabunta de periodistas. Así sin más, los americanistas corrieron a dar la tradicional vuelta olímpica. Vuelvo a los protocolos; imagínense que vergonzoso ha de haber sido para el Cruz Azul estar parado a mitad del campo para recibir su trofeo de subcamepón después de que el América les empatar una partido imposible, en mayo de 2013 y luego le ganara en la tanda de penales. Ahora el protocolo exige una ceremonia donde el perdedor recibe su premio de consolación, pienso que es un tanto inútil es estar parado ahí, cuando quieres irte al vestidor a purgar la derrota.

En los noventas, el futbol no perdía su esencia de ser silvestre. Hoy es casi imposible ver una pelea campal en un campo de futbol profesional. Hace 30 años los equipos todavía alcanzaban a conservar el espíritu del llano. Existía esa pasión irracional por los colores de una playera. América y Chivas participaron en dos grescas monumentales, y más allá de las peleas, los futbolistas de antes mostraban un alma muy diferente al jugar la pelota. Los ídolos de antes eran guerreros no metrosexuales. Eran jugadores un tanto bofos que metían la pierna sin miedo a dejar ahí tibia y peroné. Ahora son atletas de alto rendimiento que se cuidan de más. Obviamente se festeja el cese de la violencia, aunque en las tribunas no se haya dado ese paso, y las pasiones se sigan desbordando de forma absurda. El fenómeno de masas toma diferentes matices al paso de los años, pero siempre ha sido digno de estudio.

El futbol visto como una industria ha civilizado sus formas. Todo converge en eso, en un modelo de negocio hiperentable. Transmisiones, patrocinios, publicidad y marketing. Para los fanáticos, la formas de ver futbol, han cambiado. El futbol europeo nos llega de manera más fácil en comparación con hace 20 años. Las transmisiones de Champions League potencializaron su raiting. La manera de estar en un estadio y el modo como la tecnología invade nuestra vidas, nos hacen entender al balompié de forma diferente. La civilización del futbol en México es una réplica de lo que se vive en los estadio en Europa (toda proporción guardada); Faltaría ver que un día dejen de vender cerveza en el estadio. La evolución de nuestro futbol va desde los torneos anuales de otoño a verano que hacían campeón al primer lugar de la table, luego vino la liguilla y su clasificación por grupos, luego vinieron los torneos cortos y ahora, la desaparición de los grupos. Como de igual forma, el cariño de las grandes aficiones se construyó en la generación de nuestros padres, y que muchos adquirimos por herencia; porque hoy los campeones semestrales, la nuevas potencias de provincia, les resultará imposible crear grandes pasiones como  las crearon Chivas, Amércia, Pumas y Cruz Azul.

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