Chícharo, una marca rentable

*Escrito en septiembre de 2014, cuando se anunció la contratación de Javier Hernández para el Real Madrid.

Javier Hernández lleva 4 años en la élite del futbol. Cuando hablamos de él, no sólo se habla de un futbolista; también hablamos de una marca. El futbol como industria encontró en el chícharo un producto rentable. La personalidad del jugador, su carisma y su calidad futbolística, en combinación con su extraño apodo de leguminosa y su número 14 en la espalda, hicieron sonar las cajas registradoras de las tiendas departamentales vendiendo su playera del ManU.

Los dos chícharos, el futbolista y el producto… Ambos son rentables. En la cancha, Javier Hernández ha cumplido con goles. Quizá no termina por llenar el ojo de sus entrenadores, pero eso va más allá de su calidad futbolística. Sus goles hablan por él. Con pocos minutos en 4 años en el club inglés marcó 59 veces; cada 130 minutos anotaba un gol. Nada mal. No todos pueden ser Messi.  El Chícharo es un hombre de área, un 9 natural que está en un terreno de juego para empujar las bolas dentro del marco.

Ante la crisis por la que atraviesa el United, El Chícharo terminó estorbando al actual cuerpo técnico. Algo había que hacer con este buen muchacho. Después del mundial, vinieron dos meses de especulación en torno a su futuro. Su destino parecía ser Italia o algún otro club inglés. Hernández no dio su brazo a torcer. A escasas horas de que terminara el mercado de verano de las ligas europeas, se dio la noticia: Javier Hernández sería cedido al actual campeón de Europa, el Real Madrid.

¿Es el Madrid el club exacto para Javier Hernández? La pura contratación calló las bocas de sus críticos. Algunos, peyorativamente, le pronosticaban su pronto regreso al balompié mexicano. “Chivas lo necesita más que nunca” decían algunos. El hecho de llegar al Madrid lo posiciona como una figura vigente en un futbol de rápida caducidad. Su arribo al Madrid, refrendará su papel protagónico dentro del cuadro nacional mexicano. De la incertidumbre pasó a entrenar a lado de Cristiano Ronaldo y un cúmulo de extraordinarios jugadores. La duda sigue siendo si es el Madrid el club exacto para Hernández. La banca sigue siendo el pronóstico que se le augura.

El Madrid apostó por el chícharo, pensando también en el marketing. Hernández  podrá no acumular minutos en el terreno de juego pero será gancho para la alta venta de playeras. El número 14 del mexicano en el jersey merengue, se venderá por no menos de 100 dólares en las tiendas deportivas. El marketing deportivo del Madrid apostó a un producto rentable. Quizá seguirá siendo el refuerzo de lujo como lo fue durante los 4 años que defendió la playera de los red devils. Pero su transferencia a este club confirma algo: este jugador tiene estrella, logra sobrevivir en los momentos de crisis, sale a flote cuando la presión lo pone contra las cuerdas; pasó de pronto del desahucie futbolístico dentro del futbol europeo a vestir la playera blanca del Madrid.  La gran apuesta que tendrá, es ganarse minutos en un cuadro donde los egos y el valor monetario de las transferencias pesan más que la eficacia de un jugador. En fin… Que la fuerza lo acompañe; deseo ver pronto que El Chícharo la rompe en España, ¡que venga el gran despertar de este crack!

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